Comer es cada vez más caro: ¿cuánto gastan diabéticos y celíacos?

Una alimentación saludable es prácticamente imposible para quienes optan por comer mejor. El escenario es peor para quienes padecen celiaquía o diabetes. ¿Cuánto cuesta comprar productos sin gluten o sin azúcares? ¿Qué alimentos incluyen los Precios Cuidados? ¿Qué frutas y verduras conviene comprar?

Comer sano, actualmente, es una verdadera lucha para quienes opten por alimentarse de forma más saludable. La situación es mucho peor para quienes deben hacerlo por razones médicas. Los celíacos “pelean” en góndolas de supermercados y los diabéticos deben leer todas las etiquetas y rebuscársela en dietéticas.

El móvil de Radio LU12 AM680 dialogó con la dueña de la verdulería Tía María, sita en esquina de Bernardino Rivadavia y Mariano Moreno, quien sostuvo al medio que “hoy en día comer sano es bastante complicado”.

La comerciante explicó que hay verduras que todavía pueden consumirse porque están en precios bajos. En valores, la calabaza cuesta 50 pesos el kilo, el zapallito está a 38 pesos y la cebolla, a $ 30. La batata, por otro lado, cuesta 60 pesos el kilo, mientras que los zucchinis rodean los 38 pesos por kilo.

En cuanto a los tomates, el redondo está a $ 60 el kilo, el perita a $ 40 y el cherry, muy alejado de los primeros, a $ 140 por kilo.

En cuanto a verduras de hoja, continuó la vendedora, la acelga es la más conveniente a 48 pesos el kilo. En tanto, la espinaca oscila los 105 pesos por kilo, mientras que el brócoli está a 105 pesos y la coliflor, a 76 el kilo.

Por una parte, la comerciante explicó que es recomendable consumir frutas como duraznos, ciruelas y peras, que contrastan en el precio con los frutos rojos como frambuesas o arándanos.

¿Y los celíacos y diabéticos?

Con este panorama en frutas y verduras, hay que incluir a aquellas personas que por cuestiones de salud no pueden ingerir gluten o productos altos en azúcares.

Los comercios que venden productos a granel, orgánicos y sin azúcares o reducidos, sostienen que llegan a tener más de 30 proveedores porque cuesta encontrar productos. “Les compramos productos a fabricantes que tienen distribuidoras en ciudades como Bahía Blanca, por ejemplo. Pero eso encarece muchísimo el producto”, sostuvo un comerciante local.

Por ejemplo, un kilo de harina sin TACC sale 247 pesos, frente a un paquete de harina común tres ceros incluida en Precios Cuidados que cuesta 35 pesos el kilo.

Las galletas de agua crackers, por otro lado, cuestan $ 117 el paquete de 150 gramos. En cambio, con gluten, salen 28 pesos. Un budín sin TACC cuesta 166 pesos, mientras que budines con gluten se pueden encontrar desde 50 pesos en adelante.

Las galletas de chocolate rellenas sin gluten oscilan los 90 pesos, frente al mismo producto con gluten que no supera los 56 pesos. Los fideos, por otra parte, se pueden encontrar entre 130 y 185 pesos cada paquete sin gluten.

Una lata de atún desmenuzado al natural en Precios Cuidados está a 69 pesos, que se contrapone a uno sin TACC a 112 pesos la lata.

Las personas con diabetes padecen una situación similar.

El abuelo de un adolescente con diabetes indicó al medio que “la tiene más difícil que un celíaco”, puesto que quienes deben consumir productos sin gluten tienen productos seleccionados y debidamente etiquetados que pueden encontrar en góndolas de supermercados.

¿El precio del alfajor de chocolate sin azúcares agregados? 93 pesos, que se contrapone a un alfajor convencional simple a 40 pesos.

Las leches, en tanto, cuestan por litro entre 200 y 230, dependiendo si son de almendras, arroz o avena. Las barritas de cereal, bajas en azucares o sin ellos, superan los 60 pesos. La cerveza sin TACC, por ejemplo, en su versión porrón de 500 cc., sale 190 pesos y muchas veces supera los 210 pesos.

“No llego a fin de mes”

Una mujer celíaca con dos trabajos, con sueldos de 20 y 28 mil pesos respectivamente (acumulando un total de 48 mil pesos), contó al medio que no llega a fin de mes.

“No llego, es imposible, siempre estoy sacando de algún lado, haciendo alguna changuita o me prestan mis viejos. En lo que más gasto es en comida”, se lamentó.

Compartir: