Los efectos del coronavirus en la mirada de los empresarios pesqueros

China no compra y los puertos se llenan de contenedores por los que habrá que pagar más. El vannamei baja su precio y sumado a la caída en la demanda arrastraría el precio de langostino argentino. Federico Angeleri del Grupo Veraz y Juan Pablo Basavilbaso de Iberconsa dan su mirada sobre la actual situación.

El coronavirus ha afectado los mercados del mundo tanto bursátiles, como del combustible y las materias primas. China está en una situación muy crítica respecto de su abastecimiento de alimentos pero no es el langostino que exporta mayoritariamente nuestro país un artículo de consumo de primera necesidad y la espera para la reactivación puede ser muy larga. Las navieras comienzan a tener complicaciones en sus centros logísticos y aumentan los costos para atender las contingencias provocadas por la falta de movimiento de los contenedores. Ello se sumará a una baja en la demanda y la consecuente caída de los precios que ya se observa en productos competidores como el vannamei de Ecuador. La pandemia comienza a afectar al sector pesquero argentino y para conocer de primera mano la gravedad de la situación hablamos con varios empresarios. En esta primera entrega, Juan Pablo Basavilbaso, gerente de la multinacional Iberconsa y Federico Angeleri de la firma Veraz, hablan sobre el impacto en las ventas y  los desafíos que presenta. También hizo su aporte Mauro Zamboni, de Argenova.

No todos los empresarios están viviendo el efecto del coronavirus de la misma forma. Juan Pablo Basavilbaso, gerente general de Iberconsa, enfrenta la suspensión de las compras del mercado chino, justo cuando comenzaba a reactivarse después de un 2019 bastante duro. Sin perjuicio de ello pone de relieve la particularidad de este escenario: “Es algo raro porque si bien se produjo un parate en las ventas fue genérico, para todos los productos, no solo la pesca. Si bien hay un cierto desabastecimiento y China tiene que comer, el nuestro es un producto de restaurante, de hotelería; y eso está todo parado”.

Quizás como consecuencia de esa suspensión generalizada de las compras, Basavilbaso señala que por el momento no ha recibido reportes de baja en el precio, pero reconoce que en las leyes del mercado, “si no hay demanda el precio se viene a pique y eso es un problema”.

Federico Angeleri, el director comercial del Grupo Veraz, no tiene a China como su principal mercado: ellos dirigen su producción a Japón, Estados Unidos y Europa, por lo que todavía no han padecido una baja en las ventas. Pese a ello muestra preocupación por lo que puede venir. El empresario identifica dos graves problemas, la desaceleración en las ventas que puede esperarse y la sustitución de productos como consecuencia de una baja en el precio de productos competidores de nuestro langostino.

“La consecuencia más fuerte, además de una desaceleración en las ventas, es lo que pueda pasar con el vannamei y la caída del precio. A diferencia de nosotros, que podemos decidir salir o no a pescar, ellos se encuentran en la obligación de cosechar porque si no comienzan a tener problemas de enfermedades. Eso puede jugar en contra de los precios que ya, semana a semana, están bajando”.

Angeleri recuerda que Ecuador está produciendo alrededor de 500.000 toneladas y el 65% –unas 300.000 toneladas– tiene como destino China.  Ante la especulación de una posible reducción de ventas del 50%, plantea un escenario “en el que quedarán unas 150.000 toneladas de vanammei que estarán dando vueltas por los mercados del mundo y ya sabemos que tienen intenciones de recuperar el mercado europeo, donde conocen el producto y lo prefieren por sobre el de India. Eso nos va a arrastrar a nosotros”, indica.

“El otro gran problema es que al haber cola de vannamei capaz de abastecer las plantas de procesamiento, con un producto de buena calidad, de carne dura, más fácil de trabajar y a un buen precio, comienzan a inclinarse por esa opción. No tomamos conciencia de cómo va a impactar el coronavirus, será muy fuerte a nivel mundial y en países como el nuestro”, apunta con cierta preocupación.

La enfermedad se está extendiendo a otros países, las noticias de infectados y muertos en Italia y una posible paralización de la demanda, cuando las esperanzas de mejoras en la comercialización estaban puestas allí para el langostino congelado a bordo, pueden generar preocupación. Sin embargo, Basavilbaso confirma que por el momento se está vendiendo, que no tienen stock y mantiene vivas las esperanzas de que puedan colocar bien el congelado a bordo este año. Aunque señala que “si el precio cae porque China deja de traccionar, va a caer para todos los mercados porque no hay ningún mercado que sea tonto”.

A pesar de la preocupación que genera lo que esta crisis puede provocar, ambos acuerdan en que esta puede ser, a la vez, una oportunidad. “Se supone que China va querer productos de mayor calidad, inocuos, de mejor calidad que los que venía consumiendo y quizás podamos tener una diferenciación respecto del vanammei que hoy no existe”, aporta con una mirada optimista Basavilbaso.

Respecto de la posibilidad de acceder a otros mercados, señala el gerente de Iberconsa que será muy difícil lograrlo en el corto plazo, al menos en mercados importantes como el de Estados Unidos: “Es al que queremos apuntar todos pero no está tan  fácil para el ingreso, no porque haya barreras sino porque no es un producto muy metido en el mercado pero puede traccionar muchísimo si se hace un trabajo publicitario bueno; pero eso lleva tiempo y hay que  trabajarlo mucho”. Al respecto, Angeleri, confirmando la opinión de su colega, indica que posicionarse en el mercado de Estados Unidos a ellos les llevó 10 años.

Ambos entrevistados coincidieron también en la importancia que tiene para el sector, especialmente en este momento, terminar con las barreras paraalancelarias que impone Brasil al ingreso de langostino; y apuestan a las últimas promesas hechas entre diplomáticos.

“Hay un protocolo firmado entre Argentina y Brasil, donde se planteó destrabar todos estos problemas paraalancelarios que tenemos, fundamentalmente por SENASA y la autoridad sanitaria brasileña, esperemos que se cumpla y si es así nos dicen que en mayo podríamos estar exportando langostino a Brasil. Veremos, hubo muchas promesas, pocas cumplidas y cada vez que damos un paso nos meten una zancadilla. Hay que ver cómo termina saliendo”, dice Basavilbaso.

Por su parte, Angeleri agrega al respecto que hay un acta firmada en la que se acordó que Brasil daría una respuesta el 15 de marzo al formulario sanitario que Argentina envió hace nueve meses. “Es algo”, dice con la misma desconfianza que el gerente de Iberconsa y pone de relieve la importancia que tendría la apertura de ese mercado: “Podría ser muy bueno, no es que va a reemplazar a China ni a otros mercados importantes, pero podría ser de gran ayuda; se generaría trabajo, se podría procesar en tierra y si se consigue un buen precio, hasta sería un buen negocio”.

En este contexto y ante la cercanía de la fecha de apertura en el sector norte del paralelo 41º para la pesca de langostino, los consultamos sobre si sería conveniente salir a pescar. El Director Comercial de Veraz sostiene que es una decisión que debe tomar el Consejo Federal Pesquero en base a los datos biológicos que se recaben en la prospección y agrega que “hoy hay demanda de langostino entero pero sería un error que el manejo del langostino dependa de una decisión comercial. Que no se esté pescando ayuda, la falta de producto permite revalorizarlo”.

El Gerente de Iberconsa apuesta a una respuesta saludable del recurso y considera que es de gran importancia para las empresas poder contar con ese producto: “No podemos dejar de hacerlo porque la temporada de aguas nacionales es corta, entonces, a todas las empresas pescar por lo menos un mes y medio al norte les significa alargar un poco la temporada de pesca. Al langostino del norte se lo criticó mucho, yo no sé si es de tan mala calidad como se dijo, no es tan vistoso porque está en la última etapa de su ciclo, pero es un langostino de excelente calidad e inocuidad”.

En este punto sumó su opinión al respecto Mauro Zamboni, gerente de Argenova, quien consideró que “dentro de ese contexto global donde los precios están a la baja, agravados por la aparición intempestiva del coronavirus, creemos conveniente tener presente un principio precautorio respecto de la apertura a la pesca al norte del paralelo 41, aunque como pesquero uno sienta la pulsión natural de querer salir a la mar. Creemos que la administración actual tiene una tesitura similar, la cual acompañaremos de buena gana en función de estimular un mercado deprimido y de lograr poner en valor el langostino austral argentino”.

La peor cara de los efectos del coronavirus en los mercados es el impacto que puede tener en la mano de obra que trabaja en tierra. El Grupo Veraz tiene unas 500 personas trabajando en plantas de procesamiento y su mayor preocupación reside en lo que pueda pasar con los peces blancos como la merluza, aunque no descarta que se vea afectada en algún momento la producción de langostino.

“En Mar del Plata es insostenible la producción de merluza, lo es desde los últimos ocho años y lo sigue siendo ahora. Desde diciembre viene cayendo, hoy está en 2.700 dólares FOB y al empresario el producto le cuesta 3.200 dólares, la cuenta no da, es imposible. La suba del flete desde Patagonia, con los nuevos gastos de las navieras y los derechos de exportación, lo hacen insostenible.  Esto nos va a llevar a suspender turnos; en Mar del Plata la situación está muy delicada y debemos tener cuidado con la Patagonia porque si se mantiene este orden de cosas con el langostino también puede impactar”.

A pesar de que el panorama no es alentador, el empresario, al igual que su colega de Iberconsa, se esperanza en que no llegarán al punto de tener que achicarse. “Las crisis siempre ponen en riesgo la continuidad laboral, pero como reza el dicho, en las crisis siempre hay oportunidades y como empresario uno debe buscar la forma de aprovechar esa oportunidad para no caerse y hasta en la medida de lo posible, crecer”, concluye Federico Angeleri.

fuente: revistapuerto

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